150 Abecedarios

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64.- El Juego

Estamos tan acostumbrados a escondernos detrás de las excusas, que nos vamos quedando casi sin probabilidades. Como si nos gustara ir escribiendo un cuento sin final feliz, nos medimos la paciencia con distancias, y sólo cuando la temperatura baja a cero damos un paso hacia adelante; tu beso, mi risa, la forma de tu cuerpo entre mis manos, la piel que nos robamos ardiendo, y después tres pasos para atrás. Cuanto más tiro de tu cuerda, más te veo alejarte; más te suelto y menos cerca tuyo me veo. Cuanto más te siento tensar mis resortes, más miedo me da romperme; si aflojaras la tensión, ya no te sentiría. El juego es no tener juego, y eso me rompe las reglas. Vamos tachando casilleros y no creo que haya forma de ganar así, con tanto miedo. No sé si patear el tablero o guardarte las fichas. No sé si puedo.

  • 11 months ago
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63.- Riesgos

¿Si no me enseñaste a amar, por qué te enseñaría a volar?, no era sólo ilusión, sino compromiso; la clase de pacto que hacen los valientes que, aún sabiéndose expertos con la espada, deciden enseñarse su mejor estocada sin cortar.
¿Si no querías correr riegos, por qué me desataste el nudo?, no era feliz atada a mis miedos, pero eran propios; vos pusiste tus dudas en el mismo cajón que las mías, y no fueron fieles y se mezclaron, tanto que al menor descuido se hicieron nuestras.
¿Si querías quebrar una rama, por qué buscaste mi árbol, mi tronco y mi raíz?, por pura cobardía elegiste enamorarme como tu propio test de humanidad; mía la culpa por mostrarte sólo mi corteza fuerte, tuya la culpa por creer que eso que brotó no era savia, nuestra la culpa por creernos sabios y fingir que de un hachazo al amor nadie muere.

  • 11 months ago
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62.- Abuelo

Sus abrazos tenían la infrecuencia de quien suelta un grito sólo cuando llueve, y no puede más que estallar en gotas o dejarse derramar. Conocía las palabras mejor que cualquier especialista en crucigramas. Sabía silbar bajo justo en el minuto en donde la tarde cambia la mañana. Me conocía los atajos, los callejones sin salida, las curvas abruptas y las avenidas, pero jamás me delató. Andaba en bicicleta por el barrio con ese don de gente que conoce todo el mundo, y esa pureza de quien sin haber viajado, sabe que no amaría ningún sitio más que a su suelo. Guardaba monedas viejas en una lata, con la pasión de un anticuario. Tomaba mate sin parar, y no gritaba lo goles de su club por pura cábala. Era un hombre de confianza exhibida sin pudor. Era un sabio en mi mundo sin héroes. Además era mi abuelo, y lo extraño.

  • 1 year ago
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Tus letras me llueven,
me hacen tormenta.
Se aferran a mí
y yo las beso.
Te quiero así,
culpable de ellas,
y tan inocente de eso.
@mariana_aran en twitter
  • 1 year ago
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61.- Ajena

Ella era de las que siempre son buscadas en caso de emergencia. Bastaba una ínfima duda en la honestidad de un amor cualquiera, y ya estaba en primera fila disertando sobre las relaciones humanas y su falta de compromiso. Nomás un atisbo de reyerta en el resultado de un partido, y allí iba presta a ofrecer su opinión de bandos, su complicidad, su férrea oposición, o su intentona de consenso. Siempre lista a la hora de escuchar vidas de otros, fue olvidando poco a poco cómo oírse la propia. Se quedó tan escrita en letras ajenas, que no supe más diferenciar su abecedario. La vi aquietarse como un árbol más del paisaje, que ya no se sueña protagonista del Edén y las ganas de morderse una manzana. Yo la conocí de casualidad una mañana frente al espejo, y ya no la pude dejar sola, ni me dejó siquiera.

  • 1 year ago
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60.- La Caja

Un cuento de una invitada muy especial: Nadia Orozco @nadiamente.
Gracias por pasar a jugar en mi rayuela de 150 palabras.

¿Me metieron en una caja? Dije que no quería estar como muñequita de aparador, con todos mirándome de esta forma. Y la maquillista me dejó horrible: me veo diez años más vieja. ¿O será que estaba así de vieja? La verdad es que no recuerdo: siempre me sentí chiquilla. La verdad es que no me acuerdo de muchas cosas. Como eso de “la luz al final del túnel”. Yo no vi ningún túnel, y francamente tampoco luz, y ni siquiera me acuerdo cómo pasó todo. Me imaginaba que habría más gente. Supongo que no soy tan memorable. ¿O era? Supongo que no era tan amable tampoco. Pero siempre imaginé que habría un coro de lloronas. Al menos una o dos. Siempre pensé que una vida, la que fuera, merecía que alguien le llorara cuando se extinguiera. Que a alguien le doliera. Que dejara un vacío. Supongo que sólo dejé nada. 

  • 1 year ago
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59.- Sombras

Podría desnudar mi sombra a la luz de las velas, y contarte de las veces que no supe cómo y dónde encontrarte en silencio. Pero de nada serviría esconderme en la poesía para decir lo que siento, si tengo atragantadas las palabras de recuerdos. Tal vez llegues a entenderlo cerrando los ojos desde tu cielo, y haciendo de cuenta que no me ves el rostro en llanto. Tal vez fuera más simple si pudieras recorrerme con tus manos sabias, y hacerme cierta otra vez en tu abrazo. O verme como yo me veo, la niña que buscaba sus sueños en cada rodilla lastimada, jugando a la rayuela en la vereda de mi infancia. No sé por qué, pero hoy te estuve pensando todo el día y no hice más que recordarme sonriéndote. Eso me hizo llorar. Tal vez porque no te tengo cerca, y sobre todo porque te extraño, papá.

  • 1 year ago
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Me existes
No te nombro, ni te callo.
No te acepto, ni te niego.
No te dejo, ni te aferro.

Y no es porque no me existas,
es porque me existes tanto.
  • 1 year ago
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Delicatessen

@mariana_aran

Nadie sabrá cuantas mañanas
desperté,
con ansias poderosas de hacer nada.
Tampoco entenderán qué madrugadas
se cuelgan de mi almohada sin piedad.
Sembrando la discordia con mis sueños,
o haciéndome los sueños
realidad.

Nadie sabrá cuantas mentiras
inventé,
con sanas intenciones de olvidarlas.
Tampoco entenderán qué realidades
se anotan en mi agenda sin pensar,
que tengo poco tiempo para hojearlas,
¡si olvido hasta la fecha
de mi edad!.

Nadie sabrá cuantos adioses
pronuncié,
sintiendo como duelen las palabras.
Tampoco entenderán qué bienvenidas
se sientan en mi esquina a observar,
que cruzo por la calle equivocada
y esquivo la indicada
a mi pesar.

  • 1 year ago
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Es cierto que amanecí con signo de pregunta, pero no por eso espero una respuesta con puntos suspensivos.
@mariana_aran Twitter
  • 1 year ago
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Cuentos en 150 palabras, como si fuera una cifra límite, un pentagrama de letras, un margen que no quiero mover ni pisar.

Quién soy...
Analista comercial hoy, Periodista en otra época, Artista digital casi siempre, Cuentista si no pinta el bloqueo, Diseñadora gráfica en stand by.

twitter: @mariana_aran
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Mariana Aran

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